
Me llamo Marc, tengo 18 años y actualmente estoy cursando segundo de TAE (Técnico en Actividades Ecuestres).
Decidí hacer este grado porque antes estaba cursando el ciclo de deportes y, dentro de una de las asignaturas, empecé a tener contacto con los caballos. Fue algo que llegó un poco de repente, pero me gustó mucho la experiencia. A partir de ahí descubrí que realmente me interesaba este mundo y quise seguir formándome en él.
Monto a caballo desde hace dos o tres años, desde que empecé en el ciclo de deportes. Recuerdo que la primera vez fue bastante caótica: no conseguía mantener bien el equilibrio, iba todo encorvado y bastante perdido. Pero precisamente esa sensación de dificultad fue también lo que me motivó a mejorar y a seguir aprendiendo.
De momento no practico ninguna disciplina en concreto como doma, salto o completo, aunque sí que me gustaría especializarme más adelante. Lo que más me gusta de los caballos es que cuando monto consigo desconectar de todo. Es un momento en el que me olvido de los problemas y me centro únicamente en el caballo y en lo que estoy haciendo.
A nivel personal, los caballos me han enseñado sobre todo a tener paciencia. Son animales que no siempre entienden las cosas a la primera, y tú tampoco. Muchas veces la dificultad está en la comunicación: cuando no consigues que el caballo entienda algo, tienes que buscar diferentes maneras de explicárselo. Eso te obliga a mantener la calma y a adaptarte.
La relación que se establece entre un jinete y un caballo es muy bonita. Es un vínculo único que se va construyendo poco a poco, con trabajo y constancia. No es algo que surja de un día para otro; hay que ganarse la confianza del caballo. Para mí, esa conexión es una de las cosas más especiales de este mundo.
En cuanto a la doma de potros, trabajar con un caballo joven es una experiencia muy interesante. A mí me ha tocado un potro con bastante carácter, pero he conseguido entenderme bien con él. Una de las principales dificultades es que a veces no avanza como tú esperas. Puede que un día haga algo bien y al siguiente no. Por eso es importante acompañarlo en su proceso, ir en paralelo a él y aceptar que el progreso es poco a poco.
Durante este proceso también se viven emociones intensas. Cuando conectas con un caballo con el que al principio no te entendías y, después de mucho trabajo, consigues llevarte bien con él, la satisfacción es muy grande. Es una experiencia que me llevo conmigo.
De cara al futuro, me veo trabajando dentro del mundo del caballo. Me gustaría dedicarme profesionalmente a la doma de potros, porque es un trabajo que me motiva y en el que siento que puedo crecer mucho.
A alguien que esté pensando en hacer este grado le daría un consejo claro: que tenga paciencia y que sea consciente de que se empieza desde abajo. Vas a tener que hacer el trabajo más básico, incluso limpiar cuadras, pero todo forma parte del aprendizaje. Si realmente te gustan los caballos, vale la pena.
Para mí, el caballo no es solo un animal o una afición. Es mi trabajo, mi dedicación y una parte muy importante de mi vida. Es algo a lo que quiero seguir vinculado en el futuro.

Responsable de contingut del cavall: Falco XII
En Falco és un jove poltre que destaca pel seu caràcter juganer i curiós, propi la seva edat. Encara està aprenent a respectar els límits peu a terra, però sempre escolta al domador, mostrant-se atent a les seves indicacions. Té una clara predisposició pel salt, mostrant sempre ganes de superar-se. En la doma clàssica, presenta més dificultats, tot i que va evolucionant de manera constant, amb actitud de treball positiva i perseverant. No te problemes al treballar amb altres cavalls, tot i que es distreu quan està amb el seu company de pàdoc Imperio.
Col·labora molt en el maneig sanitari: dona les potes, permet manipular les orelles i boca sense problemes… S’acostuma a muntar amb brida fina de dues peces, mai ha provat les espoles i normalment treballa amb fusta.
Es tracta d’un poltre amb molt potencial, ideal per a qui busca un cavall amb actitud positiva, ganes d’aprendre i un futur prometedor en qualsevol disciplina, especialment en el món del salt.
