
Me llamo Saul Pérez, tengo 21 años y actualmente estoy cursando segundo año del TAE (Técnico en Actividades Ecuestres).
Decidí hacer este grado porque, en un principio, mi idea era estudiar la carrera de veterinaria. Como existen pocas opciones de acceso si no haces bachillerato, vi en este ciclo una buena vía para poder encaminarme hacia ese objetivo. Además, hice un curso de verano aquí que me motivó mucho y terminé de decidirme. A día de hoy, estoy muy contento de haber tomado esa decisión. Sin embargo, durante las prácticas he empezado a dar clases y eso ha hecho que mi motivación cambie un poco; ahora estoy descubriendo que también me gusta mucho la enseñanza.
Siempre me han gustado los animales en general, pero el mundo del caballo empezó a motivarme hace aproximadamente dos años. Desde entonces monto a caballo; concretamente llevo dos años y un mes. Recuerdo mi primera vez montando: fue una experiencia bastante graciosa, con Andrea Vega riéndose detrás de mí. Estaba nervioso, pero fue el inicio de todo.
No he practicado ninguna disciplina en concreto como doma o salto de forma específica. Lo que más me gusta de los caballos es su comportamiento. Cada caballo es diferente, tiene su propia personalidad, su energía y su manera de reaccionar. Además, muchas veces el estado o la actitud del jinete se refleja directamente en el caballo, y eso me parece algo muy interesante.
La relación entre jinete y caballo, el binomio, depende de muchos factores. Para mí es una conexión que se crea a través del trabajo y la comprensión mutua. No se trata solo de montar, sino también del vínculo que estableces pie a tierra. Es una relación basada en el equilibrio: no todos los caballos encajan con todos los jinetes, y es importante saber combinar energías y temperamentos para que haya armonía y seguridad.
En cuanto a la doma de potros, trabajar con uno joven es complicado pero muy enriquecedor. En nuestro caso, con el potro que hemos trabajado —Falco— ha sido un proceso complejo porque somos varias personas implicadas y cada una tiene su manera de hacer las cosas. Eso a veces genera debates y diferencias de criterio. Además, es un potro joven, con mucha energía, que al principio no hacía caso a nada. Sin embargo, la evolución ha sido muy positiva y estoy bastante contento, sobre todo porque ha sido uno de los que más he montado.
Una de las principales dificultades en este proceso no es solo el caballo en sí, sino el trabajo en equipo. Si no hay coherencia entre las personas que lo están domando, es difícil avanzar correctamente. Por eso, creo que lo más importante a la hora de domar un potro es que el grupo trabaje unido, con criterios claros y buena comunicación. Si no sabes trabajar en equipo, es muy complicado finalizar bien el proceso.
Durante este tiempo he sentido sobre todo satisfacción al ver la evolución del potro. No esperaba que avanzara tanto desde el inicio hasta ahora, y eso motiva mucho.
Lo más importante que he aprendido en el grado, tanto en primero como en segundo, ha sido el nivel de monta. He notado una mejora clara en mi forma de montar y en mi seguridad.
De cara al futuro, todavía no tengo claro dónde me veo exactamente dentro del mundo de la equitación. Ahora mismo me ha gustado mucho la experiencia de dar clases, pero no sé si más adelante probaré otra rama que me motive más. Estoy abierto a descubrirlo.
A alguien que esté pensando en hacer el TAE le diría que no se lo piense demasiado, que lo pruebe. Especialmente si no tienes mucha experiencia o no tienes caballo propio, es una muy buena manera de empezar y aprender desde la base.
Para mí, el caballo es un espíritu libre. Es fuerza, carácter y libertad. Es un animal que impone respeto y que, al mismo tiempo, te enseña constantemente.

Responsable de contingut del cavall: Falco XII
En Falco és un jove poltre que destaca pel seu caràcter juganer i curiós, propi la seva edat. Encara està aprenent a respectar els límits peu a terra, però sempre escolta al domador, mostrant-se atent a les seves indicacions. Té una clara predisposició pel salt, mostrant sempre ganes de superar-se. En la doma clàssica, presenta més dificultats, tot i que va evolucionant de manera constant, amb actitud de treball positiva i perseverant. No te problemes al treballar amb altres cavalls, tot i que es distreu quan està amb el seu company de pàdoc Imperio.
Col·labora molt en el maneig sanitari: dona les potes, permet manipular les orelles i boca sense problemes… S’acostuma a muntar amb brida fina de dues peces, mai ha provat les espoles i normalment treballa amb fusta.
Es tracta d’un poltre amb molt potencial, ideal per a qui busca un cavall amb actitud positiva, ganes d’aprendre i un futur prometedor en qualsevol disciplina, especialment en el món del salt.
